Nos deleita con sus lasañas de bacalao al pil-pil, con el refinamiento de su dorada real estofada sobre torta de cebollas y tomates confitados, con sus "cocas" de escalivada y anchoas,el "pica-pica" de la casa, la ensalada de pasta fresca a las pequeñas sepias y las habas tiernas, la zarzuela de pescado y frutos de mar, sin hablar de los postres. Sus solos nombres ya son un festín para los oídos. Comemos por la tarde o al mediodía sobre una terraza mágica, dejando su mirada deslizar sobre el viejo puerto iluminado por mil luces escuchando las olas o el canto de las cigarras. |